Un viejo proverbio Chino dice: Quien no sabe sonreír, no debe abrir una tienda.
La sonrisa es un acto de bienvenida, de apertura, de disposición hacia el otro. Un vendedor que no sonríe es, generalmente, un vendedor que vende poco (a menos, claro, que tenga un monopolio).
Con una sonrisa, la sensación de empatía de tu interlocutor aumenta; siente que te identificas con él y está más dispuesto a darte a conocer sus necesidades. Y ello, para un vendedor -o para alguien que busca construirse una imagen- es de lo más importante.
Estos son algunos de los motivos por los que sonreír es importante al ofrecer un producto -incluso si el "producto" eres tú.
Todos sabemos que un cliente es como una delicada planta: si no se riega, abona, poda y trasplanta a tiempo... si no se la mima, tarde o temprano se marchitará.
Pero no es cuestión de sonreír sólo por hacerlo. Se nota cuando uno finge una sonrisa. Cuando la sonrisa es genuina, la boca no es la única que se mueve: los músculos de la frente y los que rodean los ojos se tensan y cambian la expresión, suavizándola. De allí viene la expresión "sonreír con los ojos".
¿Te has dado cuenta que uno siente la sonrisa de otra persona aún cuando están hablando por teléfono? ello se debe a dos motivos: el primero, físico: los músculos del rostro se encuentran en una posición distinta y el tono de la voz varía. El segundo, psicológico: es casi imposible hablar de mala manera, o al menos de manera neutral, cuando uno está sonriendo. Entonces las palabras que uno usa y el tono que se le imprime a la voz es diferente.
Si tuvieras que elegir entre comprar el mismo producto, al mismo precio, entre dos proveedores distintos y tuvieras que elegir entre el que te sonrió y conversó contigo y el que te trató profesional y cortésmente manteniendo su lugar, es probable que elijas al primero, aunque sea como una forma de agradecimiento por su trato. Lo mismo pasa con tus clientes.
Y se aplica de igual manera para el marketing personal: tu imagen se ve realzada cuando sonríes, te ves optimista y haces sentir bien a quien trata contigo. Estás "vendiéndote", mostrando que no sólo eres profesional, sino que tienes la seguridad suficiente como para sonreír mientras trabajas. Cualquiera preferiría tener en su empresa a alguien que rinde al menos a un nivel promedio pero que es cálido a alguien con el mismo rendimiento pero que tiene un rostro invariable. Por último, hasta te ves más simpátic@ sonriendo que con la cara seria.
No es sólo cuestión del beneficio físico. Sonreír durante una venta, e incluso durante un período difícil, puede lograr dos objetivos: uno, tranquilizarte. Ello te podría permitir ver las cosas un poco más objetivamente.
Dos, mostrar al resto que dominas el tema y la situación. Cualquiera se siente cómodo con alguien que da la impresión de conocer del tema del cual se trata.
La sonrisa es el gesto más universal entre los seres humanos. La sonrisa es pura comunicación. Es un elemento importantísimo del lenguaje no verbal con el que nos comunicamos a diario con nuestros clientes.
Cuando tratamos personalmente con alguien el 75% de la comunicación que establecemos es del orden del lenguaje extra-verbal o no-verbal; es decir, que cuando atendemos a un cliente en forma personal, nuestro lenguaje no verbal es más importante que lo que decimos.
Sonreír, es la manera más fácil de mostrarle a nuestro cliente la amabilidad, la cordialidad y la disposición a ayudarlo.
La sonrisa te predispone a ti y a tu cliente a una relación franca y relajada.

Mª Eugenia
said:
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... Estuve trabajando de teleoperadora durante un tiempo. Vendía vinos y cavas del Penedés a particulares en Castilla La Mancha. En otra ocasión vendí otras cosas y utilicé lo mismo y me fue bien. En cada cabina, había un Smile, un . Junto a él, un espejo donde te estabas viendo durante todo el día. Y debajo, ponía en letras de colores: SONRÍE, ELLOS LO NOTAN. Vendí cantidades de cajas. A veces no vendía, pero la culpa de la "no venta", no la tenía mi sonrisa, sino la "no necesidad momentanea del cliente". De hecho, cuando volvías a llamarles a pesar de no haberte comprado nada anteriormente, te recibían con cordialidad, se alegraban de "volver a hablar contigo". Predisposición, fuera miedos, dime qué tienes que no pasa nada si te digo que no, me lo dice tu sonrisa que no veo. Muy buen artículo. Os recomiendo que utiliceis el truco con vuestros empleados de la tinto. Esa frase en el monitor del ordenador, ayuda mucho. Saludos con una sonrisa de oreja a oreja. Mariu. |
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. Junto a él, un espejo donde te estabas viendo durante todo el día. Y debajo, ponía en letras de colores: SONRÍE, ELLOS LO NOTAN.
, Gracias. 