Existe un dicho que reza “prometer no empobrece”, si bien no económicamente si lo hace en confianza. Cuando uno promete y no cumple, la gente deja de creer en lo que decimos y pocas veces somos conscientes del impacto de nuestras palabras, pero la gente lo es de nuestros actos.La diferencia radica en que la gente notará que cumplimos aquello que dijimos.
Si una empresa experimenta incumplimientos en sus compromisos con los clientes, el tiempo improductivo aumenta, pero continúa la insatisfacción con el servicio recibido, ya que le resta tiempo para recuperar clientes. Es decir, que con la mejor actitud de servicio posible, un alto nivel de incumplimiento te impedirá dar los resultados que necesitas.
Lo que sí es claro es que un cliente tomará en cuenta la promesa de servicio para planear sus próximas compras y, como hoy en día el tiempo se vuelve más escaso, el factor cumplimiento cobra una mayor importancia, ya que cumplir la promesa correcta y oportunamente le permitirá optimizar su tiempo.
Para que tu palabra cuente, no olvides estos puntos:
- Antes de prometer algo, analiza si es posible hacerlo o si está en tus manos lograrlo.
- Sé específico cuando comprometas tu palabra, tiempos reales y resultados tangibles.
- No prometas sólo por hacer sentir bien a la gente, o por mantenerlo como cliente, el rebote es doblemente peligroso.
- Trata de ser congruente, no cambies de decisión a cada momento.
- Considera que tu imagen ante los demás se ve afectada, así que promete para cumplir.
Recuerda que la mayoría de las personas que solicitan tu servicio por segunda vez, es porque han recibido un buen trato, basado en parte, en el cumplimiento de tu palabra. Los que no regresan es por sentirse decepcionados, entre otros motivos. Procura no mentir, cuida tu honor.Cumplir lo que se promete aporta confianza, la confianza proyecta una imagen de responsabilidad.
Llevar a cabo las promesas y ofrecimientos al cliente, aportara una satisfacción que se extenderá a otras personas, porque somos evaluados en forma positiva gracias a nuestra sinceridad, competencia y confiabilidad.
El tiempo de todas las personas es valioso, y no hay nada peor para el servicio que solo
considerar el tiempo de uno, sin preocuparse por el tiempo de los demás, en sus urgencias y necesidades.
Muchos clientes vienen con el tiempo justo, para solicitarnos alguna información o demandar el servicio, y no pueden darse el lujo de esperar indefinidamente y a veces eternamente. El mundo de hoy en día, es ágil y vertiginoso, y nuestro servicio debe ajustarse a estas velocidades para que sea valioso y útil.
Nunca digas cosas que no puedas cumplir o que se salgan de su responsabilidad, es preferible que le explique al cliente los procesos que debe realizar antes de comprometerse. Y si te comprometes a lago, cúmplelo, y ojala en menor tiempo.
Así, aunque se crea que se trata de algo insignificante, ser estricto en su cumplimiento, la hora en que vas a llamar, la hora en que vas ha terminar el servicio, la hora en que vas a responder, la hora en que vas a solucionar.
Observa que hablo de la hora, y no del día o del mes, porque el cliente nos estará esperando a la hora acordada.
Muchas veces se tiende a sobre prometer con el fin de ganar la venta, no hay nada peor que esto.
Recuerda que el objetivo no es hacer una venta sino desarrollar una relación con el cliente, para ganar un cliente de por vida. Es muy difícil y costoso, obtener un cliente como para dejarlo ir tan rápido.
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